VOLVER A EMPEZAR

AQUI ALGO DE MI LOCURA, DE LAS COSAS QUE HAGO, QUE PIENSO, QUE CREO...SEA CREADO POR MÍ O POR AUTORES DE LIBROS QUE HE LEIDO Y HAN DEJADO UNA MARCA EN MI.

agosto 25, 2006

Nadie Puede Amarte con Máscara




Cierta leyenda oriental cuenta que un dragón se hallaba solo, nadie lo quería, pues aunque era temido, admirado y respetado, todos guardaban su distancia con él. Un día, oprimido por la depresión, decidió convertirse en paloma para acercarse a la gente. Estaba jugando en la plaza con unos niños cuando de pronto sintió el dolor de una pedrada golpeando su frágil cuerpo. Tres rapaces lo persiguieron arrojándole objetos y pateándolo cuando le daban alcance. A punto d morir fue rescatado por una pareja que pasaba por ahí; ellos, tras dispersar a los pequeños, lo tomaron en sus manos, lo llevaron a su casa, lo curaron, lo mimaron, y le dieron las mejores muestras de amistad y cariño. El ave sanó, pero el dragón escondido en ella supo que tenía que volver a su tierra solitaria en ese momento o nunca más podría hacerlo. Estuvo pensando y dilucidó: los dragones viven muy solos, no conocen el amor y eso los conduce con frecuencia a hacer tonterías; las palomas, en cambio, son vulnerables, se las hiere fácilmente, pero también son aptas para recibir afecto y caricias...De modo que decidió quedarse para siempre en su nueva condición.
Ser vulnerable es abrirse al amor. Nadie puede amar a un monstruo gigante cubierto de escamas y de aspecto infernal. En cambio sí es posible querer a una paloma y, más aún, si está herida por la mano del hombre.
Ser vulnerable es ser humano. Quien quiere protegerse con armaduras impenetrables se aísla. Puede ganar respeto, pero no amor. Quien presume de ser indiferente, de que todo le da lo mismo, de que no le afectan alabanzas o rechazos, de que sabe vivir por su cuenta y está por encima de los demás, se quedará así, por encima, seco, estéril y lejos del contacto humano.
Saber que puedo ser herido me une a mi hermano, me hace más amigable. Al ser frágil declaro que necesito de otros. Ser vulnerable es dejarse querer.